jueves, 7 de febrero de 2008

El derecho sublime de la mujer

Muchos litros de tinta se han gastado tratando de explicar la igualdad de la mujer con el hombre, por otra parte también para reconocer el espacio que reclaman en la sociedad hemos llegado al ridículo punto de hablar de ellos y ellas ya no como géneros distintos sino como especies distintas, que me deja un sabor de menosprecio tanto para unos como para unas, cuando somos y seguimos siendo humanos.
La sociedad capitalista ha creado ese sentimiento de igualdad hasta donde le ha convenido para obtener mano de obra barata y un mayor número de consumidores, mientras ha aumentado la pauperización de la sociedad, porque ahora no solamente es uno el proveedor de ingresos, sino ahora son dos aludiendo a la mujer en el papel de individuo "liberado", aún así la familia se ha reducido en número y a pesar de haber dos ingresos no son suficientes para sostenerla.
Las diferencias entre el hombre y la mujer permitieron que de manera natural el ser humano se adaptara y adoptara la división del trabajo y esto permitió su evolución rápidamente, su desarrollo como ente social.
El intento por conciliar las diferencias enriquece el espíritu entre la relación de una pareja, esto ocurre cuando ambos lo desean. El punto culminante de una relación de pareja se manifiesta cuando ambos deciden tener un hijo, esta es una oportunidad que nos da la naturaleza, que nos da Dios, según el criterio que usted tenga. Es la oportunidad de que alguien sea a nuestra imagen y semejanza, estos momentos son los que nos hacen humanos y marcan la diferencia entre los que llamamos animales inferiores.
No nos reproducimos por cuestiones al azar, porque entramos en celo o porque es parte de nuestro ciclo reproductivo y no podemos hacer nada por evitarlo. Esta decisión es de una pareja que da amor y que desea seguir dando amor a alguien más a alguien como ellos.
Antiguamente las normas de convivencia (educación en casa), establecían el orden que debería de existir entre los individuos para garantizar la armonía social, pero ahora todo se ha convertido en Ley y si algo no está contemplado ahí, queda sobre entendido que es permisible.
El aborto se ha legislado, sin embargo, políticos en su afán de ganar adeptos a su partido político han puesto en la mesa de discusión el derecho de abortar como si fuera el derecho de un consumidor para comprar un objeto y si éste no satisface al cliente, se puede rechazar o eliminar.
La concepción de un ser humano no es un fenómeno inexplicable y existen diferentes maneras para evitar la concepción. Desde que estos métodos, técnicas y accesorios existen y su uso es permitido legalmente, no debe de permitirse el aborto de un ser que ha sido concebido, independientemente de cuántas horas o días tenga de vida.
Además, si la relación sexual de la pareja, se realiza con el consentimiento de ambos, cualquiera que sea su condición civil, la consecuencia lógica sería la concepción y el producto de ésta relación corresponde también a los dos. La vida del producto de ésta relación no debe ponerse en discusión.
Aún así, cualquiera de nosotros que tuvimos la oportunidad de vivir, y se considera como persona dentro del rango normal y coherente, quien hubiera deseado no haber nacido, quien hubiera deseado que su madre lo hubiera abortado.
El término de embarazo no deseado correspondería aplicarlo a un animal o mascota que bajo el impulso de sus instintos quedó preñada, sin embargo los propietarios de éstos adoptan métodos para evitar la concepción y si fuera el caso que al propietario no le conviene tener más crías de ese animal tomaría con mucho riesgo la decisión de causarle un aborto.
Si acaso una mujer víctima de una violación quedara bajo el término de embarazo involuntario quedaría sujeta a la posibilidad de aborto con las consideraciones que hasta hoy establece la Ley.
Es incongruente pensar en la legalización del aborto cuando existen miles de matrimonios desesperados por tener un hijo y los precios del mercado resultan más elevados para lograr la concepción que para abortar a un ser viviente.

7 de febrero de 2008
trujillo-1@hotmail.com
Blogazos.com

3 comentarios:

  1. "Aún así, cualquiera de nosotros que tuvimos la oportunidad de vivir, y se considera como persona dentro del rango normal y coherente, quien hubiera deseado no haber nacido, quien hubiera deseado que su madre lo hubiera abortado."
    Totalmente de acuerdo. Ya en una canción mía del año 1982, decía:
    "No seaís abortistas, por favor,
    que la Virgen no abortó."

    Saludos, no hay nada más inteligente que defender la vida.

    www.joseluisalvarezgago.es

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  2. Tristemente estamos ya a un punto, en que tal vez pensar nos haga tanto mal. O en sí,porque no lo hacemos de la manera correcta.
    Y probablemente el precio que se paga en por un aborto es mas bajo que muchos tratamientos al intentar concebir uno, si nos referimos a dinero. Pero realmente cuesta más, cuando la vida misma se encarga de cobrárselo.
    Pensemos, por única vez: no somos quién para negarle la vida a alguien.

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  3. Me ha encantado este artículo... sobre todo el título.... EL DERECHO SUBLIME DE LA MUJER.... De un tiempo para acá he llegado a la conclusión tristemente de que el ser humano ya no tiene ni idea de cuales son sus derechos mas sublimes y necesarios... gracias a esta ignorancia tan radical sobre nuestra propia naturaleza humana, los políticos y los gobiernos abusan y nos venden las ideas mas rídiculas de derechos que tristemente son innecesarios y falsos.

    Laura me ha dejado pensando muy seriamente en algo que no había tomado en cuenta... lo dificil y caro que es concebir cuando no se puede... y lo barato y hasta regalado gracias a nuestro gobierno que es deshacerse de un ser humano... estas diferencias confirman lo que expreso al inicio de mi comentario... no hemos logrado discernir entre lo verdaderamente importante.... y lo que no lo es....

    Un saludo Salvador y otro para ti laura... sigamos defendiendo lo que para otros parece indefendible.

    Mariluz.

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